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Novelistas santandereanos del siglo XIX
Pomiana Camacho de Figueredo
Daniel Mantilla Orbegozo
Nepomuceno J. Navarro
Nepomuceno Serrano

 

POMIANA CAMACHO DE FIGUEREDO

Nació en Vélez, Santander, en 1841 y murió en Bogotá el 21 de marzo de 1889. El único ejemplar de su novela Escenas de nuestra vida que se conserva pertenece a la Biblioteca Luis Ángel Arango y fue impreso en Bogotá, en la tipografía de Nicolás Pontón y Compañía, el año de 1873. En su falsa portada aparece de puño y letra de la propia autora la siguiente dedicatoria: "Dedicado al señor Don Rafael Pombo, de su inútil servidora, Pomiana de Figueredo. Facatativá, 17 de... de 1874", lo que nos hace suponer que esta matrona frecuentaba los círculos literarios y tenía notables amistades en ellos.

Sabemos que había nacido en Vélez (Santander) porque así lo indica Antonio Gómez Restrepo en la lista de escritoras colombianas del siglo XIX, publicada en su Historia Crítica de la Literatura Colombiana.1 En dicha lista figura un total de 38 mujeres de letras, pero sólo cuatro novelistas, entre ellas nuestra coterránea.
Todo indica que la vida de esta autora, a quien suponemos una matrona feliz preocupada por la educación de sus hijas y nietas, transcurrió en las ciudades del altiplano.

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DANIEL MANTILLA ORBEGOZO

Daniel Mantilla Orbegozo nació en Piedecuesta el 7 de septiembre en 1836, y murió apenas a los 33 años, en Bogotá, en 1868. "Periodista, poeta, novelista y crítico literario; fue colaborador de los periódicos El Iris, El Mosaico, El Comercio y El Preguntón. Narrador y prosista atractivo; dejó poesías como "Un Recuerdo" y "A Matilde Cavaletti". Seudónimo: Abel Karl"2.

Sus escritos reflejan una poderosa influencia de los románticos franceses de su tiempo. Antes de viajar a Europa escribió versos en varios periódicos, entre otros en La Guirnalda, que dirigía José Joaquín Ortiz. En París escribió una biografía de Lamartine, considerada la mejor de sus obras, y también una vida de Cavour y de Jorge Sand; más tarde realizó un juicio crítico de La María de Jorge Isaacs, trabajos que con excepción de su Lamartine se encuentran perdidos. En cambio se conservan sus estudios sobre el escritor costumbrista antioqueño Emiro Kastos, así como un juicio literario de los trabajos de José María Samper, lo mismo que un ramillete de poesías. De regreso a Colombia escribió en periódicos de varias ciudades. Su obra literaria fue rescatada y publicada en 1879, once años después de su muerte, con un prólogo de Adriano Páez 3. Este prologuista señala que Mantilla Orbegozo comparte como poeta toda la inclinación hacia la melancolía, la fatalidad y la duda de sus maestros románticos.

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NEPOMUCENO NAVARRO

Nació en San Gil en 1834 y murió en esta misma localidad en 1890.

"Estudió en el Colegio de Guanentá de San Gil, y más tarde en los de San Bartolomé y del Rosario, de Bogotá. Desempeñó diferentes cargos en las ramas administrativas y judiciales, y concurrió a la Cámara de Represen- tantes. Su actividad literaria fue variada e intensa. Fundó El Tambor, periódico literario, y colaboró en los periódicos bogotanos "El Tiempo", "La Opinión" y "El Mosaico". Publicó "Flores del Campo", en que coleccionó sus artí- culos de costumbres y sus novelas cortas: "El Gamonal", "El Camarada", "El Zapatero" y "La Leyenda de la estrella del destino". En folletos aparecieron sus "Novelas Biográficas del Coronel de la Independencia, J. M. González".1

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NEPOMUCENO SERRANO

"Nepomuceno Serrano nació en la ciudad de Barichara, Santander, el 2 de septiembre de 1848. Fue agricultor durante cinco años, hasta julio de 1867, fecha en que empezó sus estudios de humanidades, matemáticas y filosofía en los colegios privados de Bucaramanga y San Gil.

Sirvió varios destinos de instrucción pública y privada en los años 69, 70, 71 y 72, en los colegios de ambos sexos de San Gil, en la Escuela Normal de Santander durante diez meses, hasta el 23 de noviembre de 1873 día en que obtuvo el grado de Maestro de Escuela Superior.

Actualmente (1875) es catedrático de lectura, literatura, geometría, contabilidad, geografía e historia en la Escuela Normal de Mujeres del Socorro; catedrático de literatura, álgebra, geometría y química en la Normal de Varones; Director de El Pestalozziano en la misma ciudad"1.
Fue autor de un Compendio de Literatura para el uso de los maestros y una Guía para la enseñanza práctica de la Contabilidad según el método de Pestalozzi. En 1889 editó en la Tipografía Mercantil de Bucaramanga un manual de enseñanza llamado Primer Libro de Lectura, del cual se conserva un ejemplar en la Biblioteca Nacional de Colombia. En Bucaramanga fundó y regentó también el Liceo de Soto, que se dice funcionaba como un activo club cultural.

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La cita
 

"El recuerdo que deja un libro es más importante que el libro mismo"
Becquer

 
 
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