Federico Guillermo
Lubinus Badillo
Residente de tercer año de Radiología
Universidad Autónoma de Bucaramanga
Clínica Carlos Ardila Lulle
Juan Carlos Mantilla Suárez
IMD. Radiólogo
Coordinador de Especialización en R. e I.D. UNAB-FOS/CAL
Decano Facultad de Medicina UNAB
Correspondencia:
Dr. Federico Lubinus
Departamento de lmagenología
Centro Médico Carlos Ardila Lülle - Piso 5
Urbanización El Bosque. Bucararnanga
INTRODUCCIÓN
Aunque la
apendicitis aguda continúa siendo la indicación más frecuente para
la laparotomía de emergencia, la decisión de una intervención quirúrgica
se basa aún en criterios clínicos, en ocasiones imprecisos. El cuadro
clínico clásico se caracteriza por dolor localizado inicialmente
en epigastrio y posteriormente en la fosa ilíaca derecha acompañado
de fiebre, nauseas y vómito. En el examen físico se encuentra Blumberg
positivo. El cuadro hemático usualmente informa un conteo leucocitario
alto, con predominio de neutrófilos 1. Aunque esta presentación
clínica de apendicitis aguda, es típica en un 70% de los casos 2,
aproximadamente el 30% de los pacientes tienen un díagnóstico preoperatorio
incierto en relación con presentaciones atípicas de la enfermedad
3; por consiguiente, la frecuencia global de laparotomías
innecesarias por apendicitis aguda es de aproximadamente un 20 a
25%. En el paciente masculino joven, el número limitado de diagnósticos
diferenciales permite un alto grado de exactitud diagnóstico, aceptándose
en el hombre una tasa de apendicectomías negativas por debajo del
20% 4. Por otro lado, la presencia de cuadros agudos
de tipo ginecológico en mujeres jóvenes, con síntomas que se asemejan
en gran medida a los hallazgos clínicos de apendicitis, da como
resultado una frecuencia entre 34 y 46%, de apendicectomías negativas
en la mujer en edad fértil 2,3,5. No se debe olvidar
que la falta de un diagnóstico adecuado de una apendicitis, está
asociado con complicaciones tales como perforación, peritonitis
o formación de abscesos, los cuales aumentan la morbi-mortalidad
y los costos de atención de los pacientes 5.
Con
respecto a la utilidad de las técnicas de imagen, la radiografía
simple de abdomen es inespecífica, a menos que exista un apendicolito
calcificado, el cual está presente en sólo un 10 a 30% de los casos
de apendicitis 5,6,7 - El enema baritado, además de ser
incómodo y de producir radiación ionizante, es también inespecífico
debido a que no permite la visualización del apéndice cecal en un
buen número de pacientes que no tienen apendicitis (falsos positivos)
5.
El
desarrollo de equipos de ultrasonido de alta resolución y el mayor
conocimiento por parte de los radiólogos y cirujanos de este método
diagnóstico, ha permitido que la ecografía sea considerada hoy,
un instrumento de utilidad capital en los múltiples casos en los
cuales los hallazgos clínicos y de laboratorio son inespecíficos
o no se correlacionan entre sí.
Con
la ecografía no sólo se logra la identificación de un apéndice inflamado,
sino además, se puede descubrir otro gran número de condiciones
asociadas a dolor abdominal, de tratamiento médico, no quirúrgico,
que en ocasiones pueden producir o simular un abdomen agudo. Entre
estas patologías se encuentran la adenitis mesentérica, gastroenteritis
aguda, litiasis ureteral, tiflitis, enfermedad pélvica inflamatoria,
enfermedades inflamatorias intestinales tipo colitis ulcerativa,
enfermedad de Crohn, iliocolitis tuberculoso o síndrome de Behcet
8, y todas aquellas condiciones ginecológicas que frecuentemente
generan cuadros de dolor abdominal, tales como la ruptura de un
quiste de cuerpo lúteo o de un folículo de Graf y menos frecuentemente
con un embarazo ectópico, una torsión de una masa ovárica o un embarazo
en estadío temprano 9. Su utilidad también se evidencia
en los extremos de la vida, en los cuales existe una mayor dificultad
para reconocer clínicamente el cuadro de apendicitis, debido a que,
con frecuencia el dolor es pobremente localizado y rara vez se pueden
describir claramente los síntomas 10. Es útil además,
cuando existe una localización anómala del apéndice, ya sea en posición
retrocecal, pélvica o subhepática, lo cual produce una sintomatología
atípica cuando se inflama el apéndice 11.
TÉCNICA
DEL EXAMEN ULTRASONOGRÁFICO 12
La
técnica clásica de compresión gradual descrita por Puylaert en 1.986
13, es usada aún para comprimir las asas intestinales,
localizadas en la fosa ilíaca derecha (FID), para lo cual se utiliza
un transductor lineal de alta frecuencia (entre 4 y 7 Mhz), que
permita la visualización adecuada de las estructuras superficiales,
cercanas al transductor. La demostración de una estructura retroperitoneal,
como el músculo ileo-psoas y los vasos ilíacos externos, indica
que se ha realizado una compresión adecuada. El examen se inicia
en un plano transverso, desde el cuadrante superior derecho, desplazándose
lentamente hacia el cuadrante inferior derecho del abdomen, con
aumento gradual de la compresión hasta que todas las asas llenas
de gas hayan sido desocupadas. Se evalúa simultáneamente la compresibilidad
de las asas intestinales, teniendo siempre cuidado de no ejercer
demasiada presión para no despertar dolor excesivo o dolor de rebote.
El resto del abdomen y la pelvis deben ser estudiados con un transductor
sectorial de 3 a 5 Mhz, prestando especial atención al espacio subfrénico,
riñón derecho, vejiga, ciego, asas ileales, y en pacientes de sexo
femenino, al fondo de saco de Douglas, útero, trompa y ovario derecho.
APARIENCIA
SONOGRÁFICA DEL APÉNDICE NORMAL 6
El
apéndice normal es visible con la técnica de compresión gradual
entre un 5 y 70% de los casos en las diferentes series 6,14,15.
Se ha descrito sonográficamente como una estructura tubular, colapsable
y llena de líquido, que mide en promedio, entre 3 y 4 mm de diámetro
transverso, con un extremo ciego en el eje longitudinal y una configuración
ovoide en el plano axial 14 (Fig. l). El apéndice es
usualmente curvo y puede ser tortuoso, su diámetro transverso y
el espesor de su pared no deben exceder de 6 y 2 mm, respectivamente
7. Se diferencia de las asas intestinales delgadas por
la ausencia de peristaltismo y de cambios en su configuración durante
todo el examen.
FIGURA1:
El apéndice cecal normal se aprecia como una estructura tubular
delgada, menor de 6 mm de diámetro transverso, con contenido líquido
en su interior e hiperecogenicidad de la mucosa. Se debe tener especial
interés por la observación de la punta del apéndice (extremo ciego).
Nótese la presencia de líquido ascítico alrededor del apéndice.
La
submucosa apendicular, una delgada estructura ecogénica central,
está rodeada por una hipoecogenicidad que representa la muscular
propia. La luz apendicular es usualmente colapsable, sin embargo
en un 5% de los pacientes, una pequeña cantidad de líquido intraluminal
está presente. En un 10% de los casos se identifica un borde ecogénico
que representa la grasa de la serosa 7.
HALLAZGOS
ECOGRÁFICOS DE LA APENDICITIS AGUDA
Los
criterios para el diagnóstico ecográfico de apendicitis aguda incluyen
la visualización de una imagen tubular, localizada en la FID, cerrada
en un extremo, no compresible por medio del transductor, con un
diámetro transverso mayor a 6 mm y una pared engrosada mayor de
2 mm 15,16,17 (Fig. 2).
FIGURA
2: Apendicitis aguda: El apéndice inflamado se identifica por
ser una estructura tubular, de aspecto ovalado, de diámetro mayor
de 6 mm con engrosamiento de su pared, mayor de 2 mm. Se aprecio
un apéndice de 9 mm de diámetro ántero-posterior y 2.1 mm de espesor
de la pared, sin pérdida de la hiperecogenicidad de la submucosa.
Existe
un cierto número de hallazgos que pueden ser encontrados en el evento
de una apendicitis aguda, tales como:
Apendicitis
focal
La
inflamación del apéndice puede ser más focalizada o localizada hacia
la punta, por lo cual, es importante identificar la longitud total
del apéndice para evitar diagnósticos falsos negativos. Hasta un
6% de los casos de apendicitis pueden estar confinados a la punta
del apéndice. En estos casos, el diámetro de la parte media y proximal
del apéndice mide menos de 6 mm 14,17.
Pérdida
de la ecogenicidad de la submucosa
La
ecogenicidad de la capa submucosa puede no ser visualizada a través
de la ecografía en los estadios más avanzados de inflamación. Esta
pérdida de la ecogenicidad puede ser focal o difusa y representa
la extensión del proceso inflamatorio hacia la muscularis propia
a través de la submucosa, con subsecuente aceración submucosa y
necrosis 6 (Fig. 3).
FIGURA
3: Apendicitis aguda. El apéndice se aprecia marcadamente aumentado
de tamaño, con un diámetro de l.2 cm y ocupado por líquido. Nótese
la perdida de la ecogenicidad de la submucosa apendicular por extensión
del proceso inflamatorio dentro de la muscularis propia.
Líquido
dentro de la luz apendicular
Debido
a que la obstrucción de la luz del apéndice usualmente precede a
la apendicitis aguda, el líquido puede coleccionarse dentro del
apéndice hasta en un 50% de los casos de apendicitis no perforada
6 (Fig. 3).
Apendicolito
El
apendicolito se observa como un foco hiperecógeno, con sombra acústica
posterior. Su tamaño y forma es variable y puede ser identificado
dentro de la luz apendicular o rodeado de un absceso periapendicular
después de la perforación del apéndice. Estos hallazgos se aprecian
entre un 10 y 30% de los pacientes 5,6,7 (Fig. 4).
FIGURA
4: Apendicitis aguda. La presencia de apendicolito (hiperecogenicidad
dentro del apéndice, con sombra posterior) es indicativa de inflamación
apendicular.
Colección
líquida circunscrita
Una
colección líquida periapendicular puede ser localizada en la fosa
ilíaca derecha o en la pelvis. Estas colecciones generalmente tienen
una configuración redondeada y producen efecto de masa sobre las
estructuras adyacentes (Fig. 5). El líquido intraperitoneal libre
se identifica por su forma triangular, bordeando los recesos peritoneales
o las asas intestinales 6.
FIGURA
5: Apendicitis aguda perforada, con absceso periapendicular
posterior. Engrosamiento de las paredes del apéndice y presencia
de colección líquida inmediatamente por delante de los vasos ilíacos
derechos. Nótese el edema de la grasa periapendicular.
Masa
periapendicular
Una
masa periapendicular puede tener bordes poco definidos, y representar
asas intestinales engrosadas o un absceso. Las asas intestinales
atónicas se identifican como estructuras tubulares sin peristaltismo,
con paredes hiperecógenas mayores de 2 mm de diámetro 6,
(Fig. 6).
Ecogenicidad
pericecal aumentada
Un
área mayor de 1 cm de diámetro, con aumento de la ecogenicidad,
puede ser causada por grasa mesentérica o epilóica inflamada 6
(Fig. 7).
FIGURA
6: Asas intestinales distendidas, con paredes engrosadas, aperistálticas,
hallazgos inespecíficos de proceso inflamatorio intestinal.

FIGURA
7: Plastrón apendicular; colección de aspecto heterogéneo, de
bordes irregulares y paredes gruesos que se extiende hacia los tejidos
blandos de la pared abdominal posterior. Existe marcada hiperecogenicidad
de la grasa peritoneal y asas vecinas en relación a edema.
Linfadenitis
mesentérica
Los
nódulos linfáticos mesentéricos aumentados de tamaño son ovales
y usualmente isoecógenos o hipoecógenos, comparados con los músculos
subyacentes 7 (Fig. 8).

FIGURA
8: Adenopatías ilíacas; Nódulos hiperecógenos de contornos regulares,
bien definidos y centro hiperecógeno. Su presencia puede estar en
relación con una linfadenitis mesentérica, o a un proceso inflamatorio
apendicular, en cuyo caso su diámetro es generalmente menor de 1
cm.
Teniendo
en cuenta los criterios ultrasonográficos descritos, numerosos estudios
realizados tanto en adultos como en la edad pediátrica, han reportado
una alta sensibilidad y especificidad para la ecografía en el diagnóstico
de inflamación apendicular, con valores que sobrepasan el 90% en
ciertas series 3,7,11, 12,13, 15,18.
CAUSAS
DE ERROR QUE CONDUCEN A DIAGNÓSTICOS FALSOS NEGATIVOS
Apendicitis
confinada a la punta del apéndice
Como
se mencionó anteriormente, la inflamación temprana del apéndice,
puede ser confinada exclusivamente a la punta, por consiguiente,
la porción proximal del apéndice aparecerá de tamaño normal. Un
examen que se base sólo en la porción proximal del apéndice, dará
como resultado un falso negativo 19,20.
Apendicitis
retrocecal
El
apéndice retrocecal puede ser difícil de visualizar, si sólo se
realiza el examen standard. Las imágenes de la fosa ilíaca derecha
obtenidas vía lateral, hacia el flanco, permiten la visualización
de un apéndice retrocecal al identificarlo directamente posterior
al ciego 14, 17.
Apendicitis
perforada o gangrenado
Los
pacientes con apendicitis gangrenado o perforada pueden ser difíciles
de analizar debido a la peritonitis focal. Una característica sonográfica
que se presenta en estos casos, es la pérdida extensa de la ecogenicidad
del anillo submucoso del apéndice debido a la necrosis 14,
21, 22.
Se
puede observar aumento de la ecogenicidad mesentérica y de la grasa
epiplóica debida al edema. La visualización de un apendicolito dentro
de esta masa inflamatoria es también específica de apendicitis.
Apéndice
lleno de gas
En
los pacientes con apendicitis, el gas dentro del apéndice es causado
por gérmenes productores de gas. Una sombra acústica posterior extensa
puede dificultar la visualización del apéndice 14, 17,20.
Apéndice
marcadamente aumentado de tamaño
El
apéndice inflamado rara vez tiene un diámetro transverso superior
a 1.5 a 2.0 cm. Debido a su tamaño inusualmente grande, el apéndice
puede ser mal interpretado como un asa de intestino delgado. La
visualización de un asa aperistáltica, con un extremo cerrado, es
la clave para la identificación correcta del apéndice (Fig. 9).

FIGURA
9: Apendicitis aguda: Apéndice cecal de 8 cm de diámetro longitudinal
y 1.3 cm de espesor; un apéndice elongado, con un diámetro ántero-posterior
marcadamente aumentado puede ser confundido con un asa delgada edematizada,
su identificación se hace visualizando el extremo distal cerrado.
ERRORES
QUE CONDUCEN A DIAGNÓSTICOS FALSOS POSITIVOS
Resolución
espontánea
Aunque
poco común, un porcentaje de pacientes con dolor en fosa ilíaca
derecha mejoran espontáneamente. Estos pacientes típicamente tienen
características ecográficas de apendicitis en estadío temprano,
sin apendicolito. El seguimiento ecográfico varias semanas más tarde,
muestra un apéndice normal, indicando resolución del proceso inflamatorio
7, 17, 20.
Dilatación
de una trompa de falopio:
Una
trompa de falopio dilatada a veces se asemeja a un apéndice inflamado.
A diferencia del apéndice, la trompa de falopio tiene pliegues mucosos
ondulados, además no tiene un anillo submucoso ecogénico 17.
Fibras
del músculo psoas:
En
la imagen sagital, el tejido fibrograsoso entre las fibras del músculo
psoas ocasionalmente puede simular la submucosa ecogénica del apéndice.
Las imágenes transversas muestran claramente que estas líneas ecogénicas
son originadas dentro del músculo psoas 17.
Periapendicitis
del tejido inflamatorio adyacente:
La
inflamación extrínseca puede causar edema y engrosamiento de la
serosa del apéndice (periapendicitis). Este es más frecuentemente
relacionado con la enfermedad de Crohn o los abscesos tubo-ováricos.
Si un absceso es visto adyacente al apéndice pero la submucosa apendicular
está intacta, un proceso inflamatorio extrínseco debe ser considerado
10, 20, 22 (Fig. 10).

FIGURA
10: Existen otros procesos inflamatorios intestinales como la
enfermedad de Chron, la colitis ulcerativa o la enterocolitis que
pueden acompañarse igualmente de edema y engrosamiento de asas intestinales.
En estos casos, si el apéndice está edematizado, la ausencia de
compromiso de su pared descarta su participación en la sintomatología.
DOPPLER
COLOR EN EL DIAGNÓSTICO DE APENDICITIS
En
la apendicitis aguda no complicada, numerosas señales doppler color
rodean la pared del apéndice y dan una visualización clara del órgano,
disminuyendo en ocasiones el tiempo del examen: (Fig. 11).

FIGURA
11: Apendicitis aguda perforada. En el doppler color se identifican
múltiples señales que reflejan la vasodilatación arteriolar que
acompaña el proceso inflamatorio. En la punta del apéndice hay ausencia
de señal doppler color debido a necrosis y perforación.
- El flujo
diastólico es alto, reflejando la vasodilatación arteriolar que
acompaña la inflamación.
- En los
casos de necrosis y perforación, la punta del apéndice usualmente
muestra ausencia de señal doppier color 10 (Fig. 11).
- En los
casos de perforación del apéndice, el tejido blando hiperémico
adyacente a la perforación puede dar un aumento en el número de
señales doppier color con un flujo diastálico alto.
- En los
casos de apendicitis crónica, el apéndice aparece mucho menos
vascularizado, con pocas señales doppler color 23.
- Otros
procesos inflamatorios de la fosa ilíaca derecha se acompañan
de hiperemia similar del mesenterio, las asas intestinales o la
pared vesical 10,23. Cuando éstos signos sonográficos
son visualizados, es indispensable una búsqueda exhaustiva del
apéndice. Cuando no se encuentra el apéndice, se deben incluir
como diagnósticos diferenciales otras causas de hiperemia, tales
como la enfermedad inflamatoria intestinal, la enfermedad pélvica
inflamatoria, la ovulación o el cuerpo lúteo 23.
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