Luis Felipe Gómez lsaza
MD. Internista Vascular Periférico
Clínica Medellín
Correspondencia:
Clínica Medellín, Torres Fundadores Calle 54 No. 46-23.
E-mail: Luis Fpatri@.Epm.net.co
INTRODUCCIÓN
La enfermedad venosa de las extremidades inferiores es una de las
causas más frecuentes de consulta en los servicios de atención médica;
curiosamente las escuelas de medicina de¡ país muestran deficiencia
en la enseñanza de estos padecimientos y son pocas las que tanto
en pregrado corno en postgrado ofrecen muy pocas horas de docencia
teórico-práctica a sus estudiante en este tópico.
El espectro de la enfermedad se presenta en dos direcciones; la
trombosis venosa (obstrucción) cuya complicación es la tromboembolia
pulmonar y causa más de medio millón de muertes al año en países
desarrollados, siendo, luego de la enfermedad coronaría y las neopiasias,
la principal causa de mortalidad y el síndrome de insuficiencia
venosa (reflujo valvular), que comprende desde la aparición de telangiectasias
o pequeñas dilataciones varicosas visibles al ojo en la piel, las
várices y como complicación terminal la ulceración venosa.
EPIDEMIOLOGÍA
Se calcula que el 90% de una población padece el síndrome de insuficiencia
venosa en cualquier momento de la vida, la principal manifestación
de este son las telangiectasias y várices, las cuales son más comunes
en el sexo femenino y aumentan la incidencia con la edad. La ulceración
afecta el 0.5-1% de la población general y el 15% de los pacientes
que padecen el síndrome de insuficiencia venosa en algún momento
de la historia natural de su padecimiento. Factores de riesgo como
el consumo de anticonceptivos orales, historia de trombosis venosa
previa, herencia familiar, constipación, hábitos alimenticios, exceso
en el consumo de alcohol y otros aún no bien determinados se asocian
con la enfermedad 1.
FISIOPATOLOGÍA DE LA ENFERMEDAD VENOSA
Anatomía
Las venas de las extremidades inferiores se podrían dividir entre
sistemas, el primero es el profundo que lleva el 80% del flujo venoso,
sus venas siguen uniformemente el trayecto de las arterias; por
ejemplo, la cava, el de la aorta, la vena ilíaca común sigue a la
arteria ilíaca común, esto hasta la vena poplítea. De allí hacia
abajo esto cambia y las venas tibiales y peroneas siguen por pares
las arterias y las venas musculares drenando en la poplítea en un
número variable. El segundo es el sistema superficial que se compone
de safena mayor y menor. La primera recoge sangre del tercio medio
de la pierna, recibe colaterales o ramas que drenan la sangre venosa
de la piel y termina en la región inguinal en la unión safenofemoral;
la segunda termina en la poplítea y se origina en la porción externa
y distal de la pierna. Las dos safenas tienen conexiones entre sí
y son variables.
El tercero es el sistema de perforantes, variable en número; conecta
el sistema superficial con el profundo a través de defectos en la
fascia 2.
Fisiología
La sangre de los capilares venosos luego del intercambio molecular,
debe entregarse a la aurícula derecha con un gradiente de presión
mínima. En reposo y con el sujeto en posición de decúbito supino
es de diez milímetros de mercurio, situación fisiológica relativamente
fácil de obviar, favorecida por la bomba pulmonar que en inspiración
aumenta el retorno de las venas de miembros superiores y en espiración
la de los miembros inferiores. De pie, el fenómeno gravitacional
impone un gradiente importante y si el paciente no realizara contracción
de sus músculos gemelares, el edema por hipertensión hidrostática
sería severo en las extremidades.
Los músculos y la presencia de válvulas en las venas distales facilitan
el retorno venoso. Cuando un persona realiza ejercicio, los músculos
gemelares comprimen las venas del sistema profundo aumentando la
presión, favoreciendo la apertura valvular y la salida del flujo
venoso con dirección al corazón. El fenómeno de la gravedad genera
reflujo en fase de relajación muscular y llenado de flujo del sistema
venoso superficial al profundo a través de las venas comunicantes.
En condiciones normales la duración del reflujo es mínima, al igual
que el volumen después de la contracción muscular.
El volumen de residuo que normalmente es menor de 10 ml luego de
la contracción se altera en el paciente con reflujo valvular, esto
a largo plazo altera las condiciones de la bomba y produce alteraciones
evidentes como várices y ulceración.
La presencia de várices se explica por hipertensión venosa en el
sistema superficial o profundo; al estar un segmento con válvulas
incompetentes, las venas más distases a dicho segmento presentan
hipertensión venosa, aumento del volumen, distensión de las válvulas
y falla de éstas.
El aumento de presión luego del ejercicio por falla de contracción
muscular gemelar, insuficiencia de más de dos sistemas (superficial,
profundo y perforantes), obstrucción del sistema profundo o insuficiencia,
genera estímulos inflamatorios en la piel y conduce finalmente a
ulceración 3.
DIAGNOSTICO CLÍNICO
Este es sencillo, lo trae el paciente. Las telangiectasias son
causa de molestia cosmética y por ello consultan las mujeres jóvenes
o por lo menos quienes todavía desean invadir la mente estética
del sexo opuesto.
Dichas telangiectasias no causan dolor pero frecuentemente los
pacientes atribuyen padecimientos de las extremidades al único hallazgo
visible en éstas, y son tan convincentes que muchos médicos caen
en la tentación de dicha atribución, procediendo a terapias paliativas
como la esclerosis y en ocasiones la cirugía. Debe entonces el paciente
ser reevaluado integralmente y buscar en el diagnóstico diferencial
otras causa de dolor en las extremidades como enfermedades del colágeno,
musculares, del nervio periférico, inflamatorias locales, alteraciones
en el apoyo (pie plano), lesiones medulares y enfermedad arterial.
Las telangiectasias secundarias a enfermedad venosa se reconocen
por su color verde azul, mientras que las de origen arterial son
rojizas y llenan rápidamente luego de hacer digitopresión sobre
el área afectada y liberara.
Las várices siguen el trayecto anatómico de las venas comprometidas
y se pueden aproximar al sitio de la insuficiencia cuando son pronunciadas;
en algunos casos como la insuficiencia de la safena con compromiso
de ramas distases, no es posible observar la safena dilatada en
fases precoces de la enfermedad o cuando el paciente es obeso.
La ulceración se localiza en el tercio distal de la extremidad
sobre el maleolo interno y con menor frecuencia sobre el externo.
La úlcera se caracteriza por ser exudativa, rica en linfa y tejido
inflamatorio perilesional, no son dolorosas cuando no hay infección;
el paciente aqueja prurito por lo que podrá observar descamación
en áreas cercanas a ésta 4.
MÉTODOS DIAGNÓSTICOS NO INVASIVOS
Para qué un estudio no invasivo?
1) Para documentar la severidad de la enfermedad y prevenir las
complicaciones, se requiere de un estudio funcional.
2) Para corregir las anormalidades de segmentos venosos con cirugía
o esclerosis se requiere de un estudio anatómico.
MÉTODOS QUE DOCUMENTAN ANORMALIDADES ANATÓMICAS.
Ultrasonido de color (Triplex)
Basa su fundamentación en el ultrasonido modo B y el doppier de
color. Con lo primero apreciamos movimientos valvulares, reconocemos
el vaso afectado por su localización, apreciamos anormalidad de
las paredes, presencia de trombos antiguos o recientes y se reconocen
perforantes. Con el doppier de color detectamos el reflujo en el
sitio anatómico; esta técnica tiene una sensibilidad y especificidad
altas.
Ultrasonido duplex
Combina el modo B y el doppler sencillo, pierde sensibilidad con
respecto al color, debido a que pequeñas venas son tediosas de localizar.
Doppler sencillo
Basa su fundamento en "auscultar" a través de los cambios
de frecuencia detectados en el sistema venoso, la presencia de reflujo
valvular; requiere de pericia del examinador y pierde sensibilidad
debido a no poder ver el segmento anatómico deseado 5.
MÉTODOS QUE DOCUMENTAN ALTERACIONES HEMODINÁMICAS
Pletismografía venosa cuantitativa
A diferencia de otros pletismógrafos, éste detecta cambios de volumen
en todas las fases de ciclo venoso; basa su fundamento en aplicar
un brazalete que detecta a una presión de aire determinada, cambios
de presión en la bomba musculovenosa y se transmiten en un detector
de cambios de volumen que transcribe éstos en una forma matemática.
Con el método nos acercamos con exactitud al diagnóstico fisiológico
de insuficiencia muscular, de¡ sistema superficial o profundo. Desafortunadamente
no señala segmentos anatómicos específicos.
Fotopletismografía
Detecta a través de rayos infrarojos los cambios de volumen venoso
en la piel; se consideró una técnica tamiz útil, pero su sensibilidad
y especificidad no justifican la prescripción.
Cuándo prescribirlo?
a) Paciente con telangiectasias cuyo origen al examen físico sugiera
ser venoso; en el 70% de los casos los pacientes ya tienen una anormalidad
que debe corregirse antes de intentar la esclerosis.
b) En paciente con várices, siempre y cuando se quiera llevar a
cirugía, el estudio sugerido es el ultrasonido de color, ya que
realiza el mapa exacto de los sitios con anormalidades 7.
En el paciente con úlcera venosa o síndrome de insuficiencia venosa
terminal, cuando se quiera evaluar el grado de compromiso dinámico
y la mejoría con el tratamiento de gradiente o medidas elásticas,
el estudio sugerido es la pletismografía venosa cuantitativa. Sí
este mismo paciente se desea llevar a cirugía, el estudio sugerido
es el ultrasonido de color. Sí el sistema profundo está comprometido,
dicho tratamiento sería venalidad 8.
BIBLIOGRAFÍA
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2. MularkyR.The anatomy of varicose veins. Springfield, illinois,USA:Thomas
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3. Wilkinson LS, Buntear C, Eduard et al. Leucocytes: Their role
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4. Goidman, M. In: Ambulatorytreatment ofvenous disease an ilustrativo
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5. Gómez LF. En: Fundamentos de Medicina. Métodos diagnósticos
no invasivos, parte II. 31 Edición. Medellín: Corporación de Investigaciones
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6. Bays RA, Healy DA, Atnip RG et al. Validation of air plethysmography
and duplex ultrasonography in the evaluation of severe venous stasis.
J Vasc Surg. 1994; 20:721 -7.
7. Negien P, Raju S. A rational approach to detection of significant,
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1993; 18: 753 - 9.
8. Hanraam H, Araki, Rodríguez A. Distribution of valvular incompetence
in patients with venous ulceration. J Vasc Surg 1 991; 13: 805-
12.
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